Temistocles Maza: El fruto de diez años de Lucha


Pocas instituciones educativas del país comparten la suerte que ha tenido la escuela nacional Dr. Julian Temistocles Maza del estado Anzoátegui. Esta unidad educativa, sería fundada a finales del año de 1953 en una humilde casa alquilada ubicada en la calle Arismendi del entonces asentamiento de pescadores, comerciantes y mercaderes, llamado Puerto de la Santísima Cruz, o Puerto La Cruz, como se le conoció poco después. He aquí el misterio del porqué esta institución está tan arraigada en la historia misma de nuestra ciudad, y es que, siendo una de las pioneras de la zona, resulta casi imposible que exista un portocruzano, nacido aquí o venido de otras tierras, que de uno u otra forma no esté ligado a ella, ya sea porque haya estudiado en el colegio o algún pariente suyo.

A mediados de los años 80 ya la escuela Dr. Julian Temistocles Maza había dado a la nación una gran cantidad de frutos en apenas tres décadas de labor educativa. Centenares de médicos, abogados, ingenieros, funcionarios públicos y en fin, oleadas de hombres y mujeres formados en aquellas aulas construidas con paredes de barro y pasto seco, comenzaron a ver la necesidad de que su escuelita tuviese una sede propia que hiciera honor al nombre de aquel ilustre barcelonés del cual lleva su nombre.
El Dr. Julian Temistocles fue un intelectual de primera línea cuya obra abarca aéreas tan opuestas como el derecho, la educación, la cultura, la economía y la política. A este profesional del derecho se le encomendó la difícil tarea de llevar adelante reformas administrativas en el entonces emporio del Puerto de Guanta, puerta vital del acontecer financiero del oriente del país; no obstante, años antes, ya había iniciado su carrera política al haber sido designado por el gobierno nacional como gobernador del entonces Gran Estado Bermúdez, que integraban las actuales regiones de Sucre, Anzoátegui y Monagas y donde su familia poseía precisamente inmensos lotes de terrenos conocidos como Las Filas de los Maza. De la misma forma fue presidente del Tribunal Suprema de Justicia y dirigió otras instancias de poder Judicial.

En resumen, Julian Temistocles Maza generó profundas y trascendentes reformas en las tres ramas de los poderes públicos: en el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial; pero sería en el área educativa donde finalmente este hombre de ley se sintió hondamente identificado, pues, ya hacia el final de su vida dirige el Colegio de Primera Categoría del Gran Estado de Bermúdez, hoy colegio Cajigal de Barcelona, del que había egresado en 1891 como bachiller en filosofía y donde lleva a buen término su labor educativa. De esos luminosos días aún nos llega su conocida frase, timón de su gestión docente: “Educar para formar lideres debe ser el norte de nuestra educación”, quizás previendo la necesidad de educar jóvenes para que más adelante asumieran las riendas del país enmarcados dentro de la filosofía del hombre justo y honrado.

Siguiendo los pasos de este noble venezolano, tanto alumnos como maestros de la escuela Dr. Julian Temistocles Maza desde siempre fuimos conscientes de que para alcanzar los resultados óptimos en el rendimiento académico era necesario un espacio acorde con el quehacer educativo, y mientras que la población de la ciudad pasaba, en sólo 4 décadas, de 20 mil habitantes a 200 mil, en un salto más que exponencial, nuestra escuela pasó de sus cuatro paredes de bahareque a cuatro paredes de cemento, es decir el crecimiento fue igual a cero.
Profesora Esmen Ross de Pereira, motor fundamental del Proyecto
Es allí donde la joven y emprendedora docente que se estrenaba en tan humilde institución educativa, Esmen Ross de Pereira, asume la conducción de este peñero educativo en los momentos de mayor crisis, tanto económica para el país, como de colapso de la infraestructura ya agotada de tanto remiendo y capas de pintura sobre las paredes de esa vieja casa alquilada.
El Dr. Stalin Fuentes, concejal para entonces, en visita de apoyo al Consejo Comunal y la Dirección de la Escuela Temistocles Maza.
Comienza una lucha que solo podía tener un resultado. Una sede propia. Hay acciones en la vida de los seres humanos que cuando se emprenden ya no existe vuelta atrás y es precisamente ese el reto que asumió, a principio de la década de los 90, esta profesional venida de Margarita, maestra de vocación y quién vio la necesidad imperiosa de sacar adelante esta institución y darle a la larga un mejor techo tanto a sus docentes como al alumnado que se forma entre sus muros.

Cuando sale a la luz pública la crisis que atravesaba la escuela Dr. Julian Temistocles Maza fue la época que en Venezuela comenzaban a gestarse grandes y profundos cambios tanto a nivel político como en la consciencia del pueblo. Eran los años 90, y la gente cansada de años y años de abandono y desidia gubernamental salía a la calle a exigir sus derechos y la solución a sus problemas. La Temistocles no podía quedarse atrás. Fueron años duros, años de ir y venir de un ente gubernamental a otro, sin parar, sin respuestas, sin esperanzas.
La organización comunitaria naciente y el respaldo de un decidido grupo de padres y representantes honestos dieron un rotundo espaldarazo permanente a las iniciativas de la Directora Esmen Ross de Pereira quien aún mantenía en su mente el sueño permanente de ver su escuela crecer hasta el cielo ¿y por qué no más allá? Fue un sueño compartido donde imaginábamos una sede donde nuestra Coral infantil diese la bienvenida todos los lunes en medio de himnos y sacros cantos y no el llanto de los alumnos que al llegar a clases ven sus pupitres rotos, víctima del hampa; una escuela donde cada docente camina libremente dentro del aula, tomando la mano de su alumno para enseñarle a escribir bien los números del uno al diez y no una donde hubiese que montarse sobre los pupitres para poder sacar a los niños que quedaron atrapados en la última fila como consecuencia del sobre hacinamiento; una sede digna donde el trinar de las aves de la mañana y el caer de la lluvia en invierno dispararan la imaginación de los niños y los llevara a esos mundos que sólo sus vivaces mentes pueden crear y no una donde las inundaciones generadas por un aguacero produjera la llegada de Protección Civil en procura de encontrar resguardo.
Fue un período difícil, pero nunca nos rendimos. Poco a poco comenzamos a conformar un bloque de lucha, integrado por ex alumnos, amigos, vecinos, representantes, docentes y hasta familiares, el cual ha perdurado incluso hasta el día de hoy. Este gran colectivo de voluntades fue el que logró tocar las puertas del Ministerio de Educación en Caracas, el Despacho Presidencial de Miraflores y hacer el lobby en PDVSA, sensibilizando corazones, procurando despertar ese sentimiento profundo que todos y cada uno de nosotros tenemos muy dentro de nuestras almas y que pocas veces sacamos a flote, pero que cuando brota nos hace indetenibles. El amor a nuestra primera escuela.
No quiero extenderme más en estas breves palabras, ya que sólo son retazos de sentimientos, recuerdos y anhelos de un ex alumno de una de las escuelas más emblemáticas que tiene mi ciudad natal, la escuela Dr. Julian Temistocles Maza. Palabras de un testigo presencial que reconoce, al final del largo túnel, que gracias al arrojo, el liderazgo y la visión de una mujer como Esmen Ross de Pereira, en no mucho más de 10 años, se logró cristalizar el sueño de muchos que para algunos parecía más que imposible: llevar hasta el final la lucha por darle una sede propia a nuestra escuelita, tras 56 años a la deriva.

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