Secretos femeninos para superar el vaginismo

La masturbación es algo sumamente íntimo. Tanto, que quizá te resulte extraño el siguiente consejo: para empezar a superar el vaginismo, es bueno masturbarse, porque implica explorar tu cuerpo, conocer tus sensaciones y quizá descubrir tus miedos.


No es inusual que la mujer que padece vaginismo piense que se trata de un caso excepcional, que no sepa que se trata de una disfunción sexual, que si bien tiene una incidencia baja, afecta a otras mujeres.

Por eso es importante que la mujer que se halle en esta situación solicite la oportuna ayuda profesional y se informe sobre su problema y los medios para resolverlo. Sin embargo en el Blog de Marchetti adelantamos algunas técnicas muy modernas que pueden ayudar a las afectadas de esta disfunción a superarlas progresivamente.
Experimentar placer a solas es una clave importante para que no haya dificultades con la pareja. Hazlo progresivamente: acaríciate la vulva, y después, sin prisas, el clítoris, sin llegar a introducir los dedos en la vagina.
- El método ideado por Masters y Johnson consiste en ir introduciendo en la vagina unos tubitos de goma sumamente finos cuyo diámetro va aumentando conforme la mujer va comprobando que no le causan dolor.
A medida que pierde el miedo, los tubos alcanzan un tamaño similar al de un pene erecto. A partir de ese momento, se intenta el acto sexual, y debe ser la mujer quien dirija el pene a su vagina. El hombre no debe realizar movimientos y debe retirarse inmediatamente si ella se lo pide.
Bien, es un método aceptable, pero pensarás que es difícil de llevar a cabo, ¿no? Por eso la sexóloga Helen Kaplan introdujo una variación importante: en lugar de emplear unos tubitos, ¿por qué no hacerlo con el dedo de la mujer o de su compañero? Incluso con un tampón si ella está acostumbrada a utilizarlos. La mujer debe mover varias veces su dedo hacia delante y hacia atrás dentro de la vagina, o hacer lo propio con el dedo de su pareja. Cuando lo acepte bien y no sienta dolor ni espasmos, debe introducir dos dedos y puede llevar a cabo movimientos rotatorios. Si tolera bien este tipo de ejercicios, se considera que ya está preparada para la introducción del pene. Para facilitar la relajación, Kaplan recomienda aprender a contraer y relajar los músculos vaginales (¿recuerdas los ejercicios de Kegel?), unos ejercicios que te permitirán comprobar que tú misma puedes controlar voluntariamente la acción de estos músculos, y relajarlos en el momento de la penetración.
Es aconsejable que antes de llevar a cabo este tipo de ejercicios, aprendas a estar relajada y tranquila.
Intenta reducir al máximo la tensión y la ansiedad. Una buena manera de lograrlo es que ambos observéis juntos vuestros genitales durante unos minutos, especialmente los de ella, incluso con la ayuda de un espejo para localizar y familiarizarse con la abertura de la vagina.

- Finalmente, si ninguna de las soluciones anteriores te ha sido útil, lo mejor es que consultes con un especialista. Algunos terapeutas ponen en práctica el método de la desensibilización sensorial: durante varias sesiones, el especialista relaja a la mujer y le induce a imaginar progresivamente la situación temida, hasta que al cabo de algunos días, la mujer puede imaginar la penetración sin sentir ansiedad.
Para superar el vaginismo, es importante estar en contacto con tus sentimientos y no evitarlos. Y para lograrlo, puede ser de gran ayuda familiarizarse antes con esos sentimientos en situaciones imaginarias y en estado de relajación.
Quizá el especialista al que acudas prefiera utilizar dilatadores vaginales, siempre después de haber estudiado tu caso y las causas de tu vaginismo. Con este método, el médico te indicará que introduzcas tu dedo en la vagina. Luego te proporcionará un dilatador de plástico bien lubricado, del mismo tamaño que tu dedo, y también te indicará que te lo introduzcas en la vagina.
Ese dilatador será el que podrás utilizar en casa para practicar, siempre que encuentres el sitio y la hora más adecuados, en completa relajación. Pasados unos días, éste será sustituido por otro de mayor tamaño, y así sucesivamente hasta que el problema haya desaparecido. Llegados a este punto, el especialista te recomendará que intentes el coito con tu pareja. Como ves, es un método muy similar al inventado por Masters y Johnson.

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