Encuentran en Catamarca una antigua cruz de origen jesuita

La pieza es de oro y plata (o aleación de plata) y fue hallada en el límite con Salta.

El hallazgo de un crucifijo de metal, realizado en una muy particular aleación, al que se lo data de los tiempos en que los jesuitas se radicaron en la región de la Puna, pone una vez más en valorización a los yacimientos mineros de la zona de Antofagasta de la Sierra, límite con Salta, como un área a desarrollar del turismo minero.

La pieza dataría -en base a sus características- de cuando los jesuitas explotaban la mina Incahuasi, antes de 1767, momento en que fueron expulsados de la tierras del reino español.

"Incahuasi es un lugar donde la minería se remonta a por lo menos 500 años, desde el período incaico y luego retomado por la Compañía de Jesús, como lo muestra la impotente arquitectura que dejaron los jesuitas en estos parajes", destacó el arqueólogo Sergio Caletti.

El crucifijo es de oro y plata (o aleación de plata) y fue hallado en abril pasado mientras se realizaban trabajos de estudio de impacto ambiental por parte de la empresa SMGA (Servicio Minero y Gestoría Ambiental) para la empresa Cardero Argentina, dependiente de la minera internacional Cardero Resources que se encuentra en la etapa de exploración del yacimiento.

El hallazgo se engloba dentro de la categoría de recolección superficial, de rescate. Los licenciados Sergio Caletti y Alfredo Marchioli señalaron su importancia y apuntaron a manera descriptiva que la cruz fue forjada mediante la técnica de martillado en caliente hasta darle la forma base y posteriormente objeto de un fino trabajo de grabado que conforma la ornamentación.

A esta cruz, y mediante tres remaches que coinciden con la posición de los clavos (uno en cada mano y otro uniendo ambos pies) se ha unido un Cristo de oro o de alguna aleación a base de oro y cobre.

La pieza de oro y plata fue entregada a la Dirección Provincial de Antropología. Y será depositada en el Museo del Hombre, en Antofagasta de la Sierra.

Mide 5,8 centímetros de alto y 5,1 centímetros de ancho. El extremo superior cuenta con un pequeño rulo de metal agregado a modo de engarce para sostener al crucifijo colgando. Los detalles de grabado están muy bien marcados en la cruz, no así en el Cristo, donde las terminaciones tienen la apariencia de haber sido modeladas antes de su fundición destacando cada uno de los rasgos-facciones más sobresalientes de las representaciones que se han hecho de la crucifixión de Jesucristo.

La corona se encuentra representada como si fuera una vincha, quizás por efectos de la erosión, quizás por la dificultad de trabajarla, o tal vez por alguna creencia o concepción de la misma. Sea como fuere, este detalle y la ausencia del cartel "INRI" son los rasgos distintivos propios de esta pieza. Además, de un fragmento faltante (quebrado) de la parte inferior de la cruz, y que se ha roto en el orificio de remache que mantenía unido -clavado en este caso- al Cristo a la cruz.

Para el obispo de Catamarca, Elmer Miani, el descubrimiento es "sorprendente y de significativo valor"

No hay comentarios: