La lección que aprendí de un vendedor de salchichas

Saludos fraternos amigos; hoy les quiero comentar una lección de vida que aprendí esta semana de quién menos pude imaginarlo nunca, y  que sin duda es una clave más en el camino que nos conduce a la Prosperidad. Desde hace más o menos cuatro meses regento unas unidades móviles de comida rápida que logré por intermedio de una viejo amigo.

Nunca antes había trabajado en este tipo de actividades y menos en una franquicia de este estilo.
Desde los primeros días en mi nuevo emprendimiento comencé a aprender sobre la marcha todo lo referente a la compra de insumos, pago de nomina, inventario, costos, etc, etc. Es aquí donde conocí a Héctor, un gordito buena gente que vende  pollo y salchichas al mayor en el mercado municipal de mi ciudad.

Este muchacho -que a leguas se le percibe la prosperidad-, hizo desde entonces una excepción conmigo para venderme algunos productos "a granel" manteniendo el precio de mayorista y eso me llevó a que decidiera comprar en su puesto las salchichas que requiero para uno de los contornos más solicitados en las móviles de comida rápida,¡las salchichas!

Cada día desde entonces compraba a Héctor dos o tres kilos de su delicioso producto, procurando que fuesen de pollo,  pues las considero mas sanas que las de cerdo, y con ellas mi cocinero preparaba todo tipo de delicias: salchichas en salsa rosada, salchichas guisadas con salsa barbecue casera, salchichas azadas con un toque de perejil y salsa inglesa, etc. etc. 

Hace una semana Hector me sugirió que planificara mejor mis compras: 

-Amigo Franklin debería planificarse mejor y comprar lo que va a usar en una semana, así aprovechará mejor su tiempo, que en su actividad vale oro.

Ese día, durante toda la jornada de trabajo, no deje de pensar en esa idea, sencilla, pero que no podía llevar a cabo debido a que la nevera de que dispongo la utilizaba para el pollo y la carne y no tenía espacio para almacenar más productos perecederos. Al final del día TOME la primera DECISIÓN  en ese sentido. Miré por internet el saldo disponible de mi cuenta corriente y para la tarde estaba comprando un refrigerador más grande. 

Al lunes siguiente llegué al negocio de Héctor y en lugar de hacer fila en los que como yo compraban a granel, fui directo a la de los mayoristas y con voz llena de orgullo dije:

-Buen día amigo, hoy voy a llevar 50 kilos de salchichas

El gordito levantó su cabeza de unos papeles que revisaba minuciosamente, y algo sorprendido, pude ver su mirada acuciosa por entre sus gruesos lentes.

-Amigo mio lo felicito, ¡ahora si está usted comprando..!

-Claro señor Héctor, lo pensé bien y usted tiene razón, es mejor así, planificando mis compras de manera semanal...

A lo que el vendedor de salchichas sonrió y me REGALÓ la mejor lección que en meses había recibido de alguien:

-Amigo, "nadie se hace RICO en un entorno POBRE"

Mi mente me llevó de inmediato a un callejón que no era al que se refería el vendedor.

-Claro, a usted le conviene que le compre más salchichas,  puesto que así se hace RICO MAS RÁPIDO, -respondí 

Aquel prudente mayorista del mercado municipal sonrió con mucha bondad y colocó una mano sobre mi hombro derecho.

-"Nadie se hace rico en un entorno pobre, yo para hacerme más rico debo ayudar a que se hagan ricos los que están cerca de mí; así que en la medida que tú te hagas MÁS RICO en tu negocio, EN ESA MISMA MEDIDA yo me haré MÁS RICO en el mio"

Esta lección no amerita más comentarios de mi parte, lo cierto es que mi buen amigo el salchichero en este día me hizo ver una verdad del tamaño del sol: en este mundo nadie prospera solo; en la medida en que alguien genera riqueza y enriquece a quienes forman parte de su entorno, -sus proveedores, su publicista de la radio, sus empleados, sus familiares, etc-, en esa misma proporción uno crece y crece más.

Saludos; Franklin Marchetti

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